Con el objetivo de celebrar el bicentenario desde la industria del vino (el año 2010 Chile conmemorará 200 años de su independencia), a Rafael Prieto, uno de los autores de la “Guía de Vinos de Chile”, se le ocurrió una idea fantástica: que 10 enólogos chilenos produjeran de la misma uva su propio vino. Los creadores serían elegidos por sus acercamientos innovadores, aporte internacional, prestigio y reconocimiento; Adolfo Hurtado, Enólogo Jefe y Gerente General de Viña Cono Sur, es uno de ellos.
Todos ellos trabajarían la misma fruta. La cepa escogida fue Cabernet Sauvignon proveniente de Alto Maipo, origen reconocido por la excelente calidad de sus uvas. Se les dio la libertad de otorgar al vino su toque personal, seleccionando personalmente las variedades correspondientes al 30% del vino. El único requisito: que éstas fueran plantadas en Chile.
La fruta fue cosechada manualmente entre los días 20 y 21 de abril del 2007 – año que además es recordado por tener una vendimia catalogada como histórica – para luego depositar 4000 kilos de Cabernet Sauvignon en la bodega de cada enólogo. Seis meses después los expertos debían entregar seis barricas de 220lts de vino listo para ser embotellado.
Desde entonces, tres degustaciones han sido parte del proceso: la primera en octubre del 2007, mientras los vinos permanecían en barricas, la segunda en agosto del 2008, justo antes de ser embotellados, y una última hace algunas semanas, con los vinos en sus respectivas “Cajas Bicentenario”, caja que contendrá los diez ejemplares, y que por lo tanto entregará no sólo lo mejor de Maipo Alto, sino también la singularidad de cada enólogo.
El Cabernet Sauvignon de Adolfo Hurtado es único. El enólogo de Viña Cono Sur agregó a su mezcla 11% de Cabernet Sauvignon de Puente Alto, también en el Valle del Maipo, 8% de Syrah de San José en el mismo valle, 7% de Carmenere de Peumo en el Valle de Cachapoal, y 4% de Malbec de Peralillo, del Valle de Colchagua. “Era realmente una idea y una propuesta de vinos de autor”, señala Hurtado. “Para mí ha significado una alegría muy grande poder ser parte de esta gran iniciativa, principalmente al ser un tributo al bicentenario desde el mundo del vino. Lo que más me motivó fue que los diez enólogos utilizáramos la misma materia prima, es decir, las mismas uvas para elaborar nuestros vinos, con la libertad de añadir el 30% según nuestra elección y así poder transmitir distintas personalidades a cada botella. Tuve la oportunidad de probar las uvas, las encontré concentradas y jugosas. Habiéndonos ya juntado hace aproximadamente un mes para degustar los vinos después de algunos meses desde que fueron embotellados, es impresionante ver las diferencias entre cada uno. Es increíble cómo cada enólogo pudo efectivamente transmitir su personalidad en cada vino. Cada uno de los diez es, además, de un nivel extraordinario”.
Al referirse sobre su selección de cepas Hurtado afirma haber probado distintas mezclas para potenciar el vino base, “finalmente me incliné por usar un porcentaje del Cabernet Sauvignon de Puente Alto que le agregó la pimienta y mayor concentración a través de los taninos de sus viejas parras. El Syrah aumentó el color, la fruta negra y la especie. El Carmenere de Peumo aportó la ciruela, el regaliz y la mora y finalmente el Malbec de Peralillo le dio aún más jugosidad. Estoy muy contento con el resultado. Este vino es de un color rojo profundo. Las notas a fruta roja se mezclan muy bien con la elegancia aportada por la guarda en barrica. Es un vino de boca concentrada, taninos amables, mucha jugosidad y frescura.”
El lanzamiento oficial de la selección “Top Winemakers, Chile 2010” será en Santiago el día 10 de noviembre en el Club de la Unión.
